CARRASQUILLADAS
 

 

CARRASQUILLADAS
TROVE, TROVE
Jorge Carrasquilla González es actualmente el presentador de "Cómo Amaneció" y "Cómo Va Medellín", tradicionales noticieros de Radio Caracol y que hoy por hoy se emiten por Radio Reloj en los 830 AM.
Carrasquilla es trovador desde el año 1978 en el participó en el Festival Nacional de la Trova y fue declarado el mejor novato y la revelación.
En 1980 dirigió el Festival Nacional de la Trova, representando en esa época a Astrocol, Asociación de Trovadores Colombianos.
Fue Rey Nacional de la Trova en 1983, en el Palacio de Exposiciones, y siempre ha sido un repentista admirado y respetado por el público.
Ha trabajado por mucho tiempo en la radio. Conformó con Miguel Ángel Zuluaga "El Descachao" una de las parejas más famosas y recordadas, que se hicieron conocer a nivel nacional en un programa de Caracol Colombia, dirigido por Yamid Amat y presentado por José Fernández Gómez.
También, Carrasquilla, fue fundador de La Luciérnaga y La Zaranda.
Trabajó como voz comercial del programa "Wbeimar lo dice" por más de siete años (1989-1997) en los que se descató por un estilo creativo, humorístico y original.
En la presentación de noticieros radiales comezó con Alerta Antioquia en el 2000, en la emisora que hoy en día lo acoge como una de las figuras de la radio.
Jorge Carrasquilla también ha incursionado en la televisión. Fue protagonista de la película con la que se inauguró Teleantioquia y que dirigió Víctor Gaviria.
Participó en el primer programa de humor del canal regional antioqueño: "Los Locos de la Risa".
Además ha tenido dos periódicos alternativos "Ciudad América" y "El San Juan de Medellín" de los que ha sido director y editor.
Actualmente, fuera de su trabajo radial, es cretaivo publictario, escribe textos para cuñas y comerciales, diseña avisos, afiches, volantes y toda clase de publicidad.
También hace presentaciones artísticas como trovador.
Sus teléfonos son: Oficina 2506011
Celular: 311 3356123
Me llegas
de Nabucodonosor Tangarife

Me llegas al amor... me llegas toda
sin ruidos y sin trampas... tú me llegas...
con tus inteligencias de mujer
y tus sensibilidades de hembra.

Me llegas fácilmente, sin esfuerzo...
quererte y desearte son apenas
síntomas dulces de este amor que ejerces
en este corazón que arde en ideas.

Cuando me miras, llegas a mis ojos
y pasas a mi mente y mi conciencia...
y llegas a mi alma y en mi cuerpo
se funden el deseo y la terneza.

Me llegas con tu amor, me llegas siempre...
porque tienes la magia de la entrega...
que consiste en amar y darlo todo
sin esperar un pago o recompensa...



Un loco llega a la oficina del manicomio a quejarse: -"Buenas, vengo porque mi compañero de cuarto no me deja dormir"." -¿Por qué?, le pregunta el secretario. -"Tiene complejo de motocicleta". -"¿Y qué es lo que le molesta, el ruido que él hace?" -"No, lo que me molesta es el humo".
Poesía La Nigua
De: Juan José Botero

Tan chiquita, tan pequeña,
Tan invisible, tan nada,
Es un átomo, es un punto ,
De figura es ultra escasa;
Pero corre como perro
Y como conejo salta,
Y muerde como la víbora
Y arroyos de sangre saca.
No sabemos cuándo llega
y se nos sube a las zancas,
Pero a veces sí sentimos.
Cuando corre y cuando salta
y se aferra del pellejo
con su aguda trompa larga.
Ella baja, luego sube
Camina, después se para,
Mete el pico, toca, huele,
recorriendo nuestra planta.
Y se prende de los dedos
o del calcañar se agarra.
Allí luego se está quieta:
ya no corre, ya no salta,
si halla dónde formar nido
o hacer de carne la casa.
Y comienza su trabajo
y empieza a meternos lanza,
con su agudo, largo pico,
el pellejo nos taladra
y la sangre se la chupa
y con gusto se la traga
y se come los terrones
que de aquella cueva saltan.
Y aunque más pellizcos vengan,
aunque más pellizcos vayan;
Aunque el señor de los dedos
con las uñas la acorrala,
ella sigue trabajando
con su fina trompa larga,
sin ver lo que sufre el dueño
del predio donde hace la casa.
Al principio cuando entra,
ella poco espacio abarca,
Pero da en poner sus huevos
por montones y a la diabla.
Y a la par crece y se esponja,
se esponja y crece la casa.
Y aquel nido de la nigua
que al principio no se hallaba,
se vuelve una perla, un mote,
un melón, una tinaja
y amarillea desde lejos
con su tinta anaranjada...
¿Habrá quien no haya tenido
una nigua bien toreada
y no haya despedazado
alguna estera, rascándola?
¿Habrá alguno que no goce
saliéndosele la baba,
al sentir el picoteo
de la nigua cuando escarba?
¡Ay¡ una delicia es esto,
es una cosa magna,
que sólo puede igualarse
a comer con buena gana.
Y no me vengan con cuentos
que a todo mundo esto pasa,
Otra cosa es que los tontos
no confiesen la chaguala.
Pero sigamos la historia
de la nigua en su morada,
cuando vemos que se crece,
que se esponja, que se ensancha.
A ella como inquilino,
el dueño de la posada
armado de alguna aguja
o de una sutil navaja,
llega un día y, sin fórmulas,
Ni un œdesocupe la casa?,
con tiempo rompe la puerta
a todo sol me la planta,
con satisfacción cogiendo
entre uña y uña esa sarta
de huevos que cual castillo
revientan, suenan y saltan.
Quedando la pobre nigua,
no ya, como antes, ufana,
ágil, traviesa y saltona,
sino triste, mustia, lánguida...
aguardando que las uñas
del que carne le dio y casa
den fin a tan duras penas
volviéndola pura cáscara.
La nigua es pequeña y mucho,
Pero aunque pequeña, guapa,
pues no le teme a las fieras
Ni a las ruines alimañas:
dejadle venir un toro,
una sierpe no le alarma.
De un puñal ella se ríe,
corre por sobre una espada,
juega con una escopeta
y un revolver no le espanta;
Empero no le mostréis
una aguja, una navaja,
ni le indiquéis unas uñas;
porque al punto se desmaya.
La nigua aunque se asemeja
a la pulga, es más mediana,
mucho más; pero también
es mucho más condenada.
Pone al hombre, algunas veces,
caminando en cuatro patas,
lo martiriza, lo tulle
y a veces hasta lo mata.
Una nigua es una fiera,
es la criatura más brava:
¡Ah¡ si se aumentara su cuerpo,
con el genio de su raza,
la humanidad no existiera,
¡qué de gente se tragara¡...
Mi Dios siempre sabe mucho
con ese viejo es jarana,
Sabe más que el Padre Astete,
sabe más que el mismo patas.
A la nigua que es pequeña
le dio hiel avinagrada,
Y en el elefante puso
la mansedumbre y la calma.
MARRANADA

En los barrios populares de Medellín hacemos una vaca para comprar un marrano. En diciembre y Navidad cerramos las cuadras, escogemos el equipo de sonido más grande y potente del vecindario, le armamos juicio al pobre cochino y le ajusticiamos con la muy famosa puñalada marranera.

Es en una matada de marrano, de las que hacemos los pobres de plata pero ricos de espíritu, en donde sí sirven los comités: hay uno para compra y transporte del cerdo; otro para el sacrificio y desprese, matarifes y carniceros; está el de las señoras para hacer la morcilla de las tripas bien lavadas, la sangre y el arroz; hay un comité de fritanga, en fogones de piedra o ladrillos, con leña que los vecinos reúnen.

Y qué maravilla para unir a la gente... carnita, chicharrón, rellena, el aguardientico, ¡claro!, y por supuesto natilla y buñuelos. Para algunos la matada del marrano es un horror porque a veces el verdugo es inexperto y por eso mismo cruel... Pero no es una plaza de toros, es un barrio que busca ansiosamente disculpas para socializar...

Le hicieron juicio al marrano,
Fue condenado de hecho,
Pasó el puerco a mejor vida
Y fue quemado en helecho...

Despuesito del chamusco
Se prepara el carnicero
Pa´ ir despresando al puerquito
Y que coma el barrio entero...

El más vivo se roba la colita y se la chasquea; las señoras van fritando la carne, el tocino y la asadura. Antonio coquetea con Sandra. Don Arnulfo saca a bailar a doña Gudiela. Y un marrano, un cabeciagachado sin mucho linaje, se vuelve inmortal en los estómagos y los espíritus de nosotros los pobres... se quisiera un rico una marranada tan buena...
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